Curso 2012-2013
Bienvenidos alumnos del IES Carpe Diem
BIENVENIDOS TODOS
miércoles, 17 de octubre de 2012
miércoles, 6 de junio de 2012
martes, 5 de junio de 2012
Las leyendas de las banderas de las Comunidades
Los alumnos de 1º de E.S.O A y D cuelgan en clase sus trabajos con las leyendas de las banderas de las Comunidades Autónomas.
Yo quisiera, quisiera de Miguel Hernandez a 1º de E.S.O
YO QUISIERA,QUISIERA...
Yo quisiera,quisiera
yo quisiera ser agua:
un asiento de amor,
y de besos las nubes:
el silencio del aire y animales,
y de cariño los árboles,
el amigo en el que pensé,
el amor en el que soñé.
Yo quisiera,quisiera
yo quisiera ser flores,
las hojas de marfil,
los tallos de colores,
el sonido de mi corazón,
y los pétalos de color,
el hablar de silencios
y de surcos los labios.
ANDREA BRAVO GÁNDARA 1º A
Alí Babá
Los alumnos de 1º de E.S.O escriben un final para la historia de Alí Babá:
Cuando quedaba una estrecha rejilla para que la puerta se cerrase, Alí Babá entró rápidamente. De repente, se vio en una enorme oscura y fría cámara secreta con cientos y cientos de tesoros, monedas, joyas, oro, etc. Eran ladrones y se notaba que llevaban años robando. Pero no podía quedarse así, podía ser visto, y aprovechando el ruido y confusión de cuando todos vaciaban sus sacos de tesoros al mismo tiempo, se enterró entre las monedas. Se quedó allí hasta que los ladrones se fueron. Alí estaba maravillado. Llenó sus bolsillos de joyas y monedas, y siguió andando por la larga gruta. Vio que una grieta en el techo dejaba pasar un poco de luz que iluminaba algo. Fue hasta allí y vio que la luz iluminaba una preciosa corona de oro macizo con joyas y diamantes incrustados. La quiso coger, pero no le cabía en los bolsillos, así que vació el más grande y metió la corona. En cuanto se la metió, la cueva empezó a temblar y a hacerse grietas en el suelo. Alí salió corriendo y encontró una salida, y aunque una piedra casi la tapa, consiguió escapar. Estaba probándose la corona cuando vio a los 40 ladrones acercándose a él. Por un momento deseó ser invisible. Y lo consiguió. La corona te transformaba en lo que quisieras.
Jimena Alcalá. 1º E.S.O A
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…Y allí estaba rodeado de aquel abundante tesoro, mis ojos no podían despegarse de él, mis sudorosas y sucias manos por la leña que parecían imanes que querían tocarlo para no soltarlo jamás; Y…y mis bolsillos como sacos sin fondo. Pero volví a la realidad cuando pensé que si ellos eran ladrones…esas preciosas pertenencias tendrían dueño, así es, tendría que devolverlas!!! Pero quizás no…Una parte de mí me daba la razón dejándome comer por la avaricia y la otra… es que no sabría decir que era, quizás mi conciencia que me, recordaba aquellas palabras: "la avaricia rompe el saco”. En una voz nublada pero completamente entendible a la que deje de escuchar al percatarme de algunos ruidos ¡los ladrones! Me sobresalte y al no recordar aquellas palabras, probé con todo lo que se me pasaba por la cabeza pero al no conseguirlo me escondí, me escondí como un sucio cobarde y por si fuera poco tapé mi boca con mi mano, lo cual me recordaba a una niña pequeña. Pero abrí mis orejas como nunca lo había hecho.
Los escuchaba y oía como mucha atención, sin perderme en ninguna de sus palabras, anotándolo todo en mi cabeza, y con algo que tal vez fuera miedo, no veía mis ojos pero los notaba muy sensibles húmedos por las lágrimas escondidas en mis retinas y a la vez secos. Pronunciaron unas palabras que no puedo olvidar: "probaremos con el banco de PITUSKO”. Así era, planeaban robar un banco lleno de dinero, y de personas que corrían peligro dentro de él. Al escuchar cómo se marchaba con risas entre dientes y diciendo aquellas palabras mágicas que me permitieron escapar; pero antes de dejar ese precioso lugar, me llené de diamantes, oro, perlas y todo lo que vuestra imaginación os permita imaginar. No sé cómo lo hicieron y eso que tomé un atajo y sin quererlo, pero por el bien de la población maltrate a mi burro para que corriera todo lo que podía y lo que no. Aunque ellos nos ganaros no pude evitarlo, era tarde, demasiado tarde para avisar a las autoridades pero mis esperanzas no estaban perdidas dado que podían rodearlos, apuntarlos con esas grandes pistolas, meterles miedo para que abandonaran aquel lugar y devolvieran todas las cosas que había en la fantástica cueva. mis pensamientos pasaron a la acción y con ella los cuarenta ladrones a la cárcel, los conté, los miraba a la cara y podía leer sus ojos jurándome una venganza que siguen planeando entre rejas porque cada vez que los miro no veo nada más que rencor, no os habéis percatado pero si los veo todos los días dado que soy policía. Me gustó cómo la gente me daba las gracias y cómo resplandecían sus sonrisas devolviendo todas las cosas que había en la cueva permitiéndome verla completa mente vacía. Alí Babá el jefe pero de los policías.
A veces salir de los cuentos y encontrarte con la realidad duele, molesta, nos confunde, nos pone tristes y nos estresa, tanto que nos da por llorar en clase de lengua, pero es necesario salir de ellos. Gracias por no preguntar y espero que te guste mi pequeña historia.
Julia Alaniz 1º E.S.O D
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Cuando Alí entró a la cueva encontró una ciudad muy pequeña, al fondo se veía un palacio. Alí siguió a los cuarenta ladrones que se dirigían al palacio. Pero Alí se estuvo parando en cada tienda, cuando de repente se chocó con una chica. La chica salió corriendo y el chico salió detrás de ella.
Alí se paró en seco, sorprendido al ver que había llegado al palacio, entró y oyó a un señor y al rey decir que la princesa se tendría que casar con el señor. Cuando el señor se giró, Alí le vio la cara y era el jefe de los cuarenta ladrones. Después de eso se encontró con la princesa, se enamoró de ella y ella de él. Al final Alí y la princesa vivieron felices y comieron perdices.
Beatriz Martín. 1º E.S.O D
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Alí Babá entró en la cueva donde vio muchísimo oro, joyas, diamantes y un carro nuevo donde pensó ''soy rico, rico; pondré todo lo que pueda en el carro y después conseguiré todo lo que necesite para empezar en un nuevo sitio, en otro lugar. Tendré esposa y un gran palacio al lado de un oasis gigante y precioso para bañarme, una guardia y mucho más . Conseguiré ser rico sin que nadie pueda hacerme daño pero antes tendré que llevarme esta fortuna y cada semana, un poco más''. Pero Alí Baba pensó que debería hacerlo de poquito en poquito sin que le descubriesen. Después de un año consiguió fama, inmunidad y riqueza, y un palacio donde quería que estuviese, también una esposa con cuatro hijos pequeños que hededarían la fortuna de su padre dividida entre ellos y vivir como reyes .
Alberto Martínez. 1º E.S.O D
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Allí, al fondo, se veía una luz, pero todo lo demás, era oscuridad. Los ladrones avanzaban rápidamente, y Alí Babá los seguía, a una gran distancia. Las pisadas retumbaban por todo el túnel, perdiéndose en la lejanía. Las voces de los hombres llegaban en susurros, aunque alguna palabra la bramaban más fuerte. Llegó un punto en el que no oyó más que los aleteos de los murciélagos, las voces se habían extinguido, al igual que la luz. Alí Babá maldijo por lo bajo, y se echó a correr en la oscuridad. Más de una vez cayó al suelo, por culpa de ramas o piedras.
Un fuerte dolor le apareció en la cabeza, y se extendió por todo el cuerpo. Más tarde vio una luz, y luego, otra vez oscuridad.
Despertó tiempo después, aunque si le hubieran preguntado cuánto tiempo pasó inconsciente, no habría sabido decirlo, ya que solo una antorcha iluminaba la sala.
Una sala en la que todo era de oro, el suelo, las alfombras, las columnas, las mesas y sus sillas, los azulejos, todo, miraras donde miraras, había oro.
Y al fondo de la sala, un cofre lleno de monedas de oro. Alí Babá corrió hacia él, cogió un puñado de monedas, y las tiró al aire. Escuchó el sonido de las monedas al caer, y cogió otro puñado, y se las pasó por la cara, oliéndolas, acariciándolas, como una niña con su muñeca.
Estuvo así mucho tiempo, y ciego y sordo por aquel tesoro, no se dio cuenta de que alguien se aproximaba a él. El intruso le tocó el hombro, y del susto, Alí Babá tiró todas las monedas.
-Míralo, grábalo en tu memoria, porque será lo último que verás- dijo el hombre.
Y le dio un golpe en la cabeza.
Alí Babá se desplomó sobre él, muerto.
Lucía Gómez. 1º E.S.O D
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martes, 29 de mayo de 2012
Leyendas del Madrid oculto
Los alumnos de 1º E.S.O A han colgado un cartel en el instituto en el que se cuentan las leyendas más curiosas del madrid antiguo
viernes, 4 de mayo de 2012
Si yo fuera un libro...
1º E.S.O. A
1º E.S.O. A
Si yo fuera un libro las páginas serían de colores: para llamar la atención, las tapas serían gruesas, pero no pesadas para que pudieran abrirme rápidamente, las imágenes estarían es 3D: para causar exclamación, el papel sería liso y suave, las letras serían llamativas, me gustaría ser de todos los tamaños para que me llevaran a diferentes lados o dejarme en sitios que llamar la atención para que me cogiesen y me leyeran.
Si yo fuera un libro sería de intriga para que las personas no parasen de leerme.
Si yo fuera un libro mi dueño sería alguien que prestara los libros, para conocer sitios nuevos.
Si yo fuera un libro me gustaría que me tratasen bien y me cuidasen como si fuera un libro sagrado.
Si yo fuera un libro me gustaría que me colocasen lo más cerca posible de unos ojos que pudieran verme.
Si yo fuera un libro me gustaría conocer a libros distintos y diferentes a mí.
Si yo fuera un libro me gustaría que me prestasen, para conocer a gente y libros nuevos, que me subrayaran: para decorarme, que me recomendaran... Me encantaría ser distinto a otros libros. Odiaría que me robaran y no me leyeran y lo que más odiaría sería que me olvidasen.
Mónica Arribas
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Sería con las páginas de color rosa y blanco, las tapas gruesas, el papel con ondulaciones y con los bordes quemados, tamaño de bolsillo y letras grandes, para que los lectores pudiesen leer bien. Sería un libro de advertencia, sobre vicios, como el tabaco, alcohol, sexo...
Me gustaría que mi dueño fuera formal, que le gustase leer y que me tratase bien. Me gustaría que me tratasen como a un libro nuevo, no como a uno viejo. Querría que me colocasen en una estantería para poder estar con los demás libros y, sobre todo, que me colocasen al lado de un libro de amor y aventuras. También me gustaría que me robasen porque me daría la sensación de que yo soy importante y, que, por lo tanto, le gustaría leerme.
Estaría bien que me recomendasen a otros lectores porque les gustaría el libro.
Martina Aparicio
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SI YO FUERA UN LIBRO...
2º E.S.O. B
2º E.S.O. B
Si yo fuera un libro tendría un aspecto único. Mis
páginas serían blancas a diferencia de mi tapa que sería de color azul clarito.
Tendría imágenes multicolores, mi papel sería fino, la letra mediana, para que
todos me pudiesen leer, sería azul y
negro de un tamaño como la palma de una mano. Yo sería un libro de fantasía hablaría de todo tipo de
ilusiones y fantasías. Mi dueño sería una persona que viva al límite y tenga mucha imaginación. Me gustaría que me
trataran con cariño, quisiera estar en las manos de todo el mundo y si tuviese
que estar al lado de algún libro sería VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA. Me
gustaría que me leyesen en una pradera verde y soleada desde la que se pudiese
contemplar una gran ciudad. Me gustaría conocer a algún libro que diera
muchísimo miedo. Si me prestan a alguna persona me sentiría importante, si por
alguna casualidad me rompen me dolería porque sentiría que no me tratan con
cuidado y cariño, si me pierden me sentiría triste, si me subrayan me sentiría
como un payaso, si me roban tendría miedo de lo que me pudiesen hacer y si me recomiendan a otras personas me
sentiría orgullosa de mí.
Martina
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Si yo fuera un libro sería de un color muy especial, único, tipo Karima. Si yo fuera un libro sería una novela cómica para que cuando estuvieses aburrido sentado en el sillón pensaras en mí, cogerme y comenzar a reírte conmigo. Mis páginas serían de un color amarillo-anaranjado, mi letra bonita y redonda.
Si yo fuera un libro estaría en un lugar a tu alcance, que no esté ni alto ni bajo; sin peligro de caer y hacerse daño. Si yo fuera un libro estaría junto a libros de amor, aventuras y de terror, porque en realidad todos los libros contienen lo mismo.
Si yo fuera un libro sería un libro viajero para que me conozcan y sepan lo guay que yo. Si yo fuera un libro me gustaría que me leyesen en un lugar con un ambiente agradable donde tú estés cómodo (pero no relajante). Si yo fuera un libro y me hubieses subrayado me sentiría arañado, dolería pero es una cicatriz más, al igual que los rallados de la tapa, a los golpes que me hubiesen dado…
Si yo fuera un libro robado me sentiría un libro secuestrado, pero que empiezan a conocerme y a divertirse conmigo y no me hacen ningún daño.
Si yo fuera un libro,… ¡ay! – Un libro feliz, divertido y antiguo sería yo. ~
Karima
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SI YO FUERA UN LIBRO...
1º E.S.O D
1º E.S.O D
Sería un libro clásico. Un libro de esos que no son demasiado gordos, pero tampoco son delgados, de esos libros, que empiezas a leer, y no puedes parar. Que cuando lo tocas con los dedos, lo acaricias suavemente, ya que es de un tacto agradable, suave, pero a la vez, es rugoso. Es simplemente un montón de papeles, cosidos entre sí, por un fino hilo de seda negro como el carbón, y envueltos por una gran tela de cuero, marrón muy oscuro. Pero en la portada, con mi nombre, la historia que yo cuento, grabado a fuego, y remarcado con un fino pincel. En las esquinas, habría unas pequeñas líneas, que formarían dibujos, un dragón, tal vez. Y según pasas la portada, habría un gran dibujo de un dragón surcando los aires, y entre sus escamas, pondría, de nuevo, el nombre de mi historia. Todas las letras estarían hechas por una fina pluma, con letras de diferentes tamaños y grosores, de diferentes colores, según la parte de la historia, y todo esto, estaría grabado sobre un amarillento papel, que con el paso del tiempo, se malgastaría, y las letras que hubiera sobre ellos, se borrarían.
Si yo fuera un libro, contaría una historia de fantasía, una historia que te transporte a otro mundo, que te haga desconectar de este, y que te emocione, que te haga sentir bien. Sería uno de esos libros que amas tanto a los personajes, que cuando ellos están tristes, tú estás triste. Seguramente trataría de un niño cualquiera que salvaría el mundo, pero la magia estaría presente siempre. Habría seres fantásticos, también.
Si yo fuera un libro, no me gustaría tener dueño, no me gustaría pertenecer a nadie, me gustaría ser libre, pasar entre muchas manos, emocionar a todas ellas, pero ser libre. No me importaría que me dejaran olvidado y tirado al fondo de una estantería, que el polvo me cubriera por completo. No me importaría, que un día viniera un pequeño niño, me robara, y que me leyera, pasando mis finas páginas con sus regordetes dedos.
Sin embargo, si fuera un libro, me gustaría que me leyeran bajo la luz de la luna, o bajo una linterna, o simplemente, bajo una vela a medio consumir. Me gustaría que estuvieran tan metidos entre las páginas, que no pudieran dejar de leer.
Pero, al fin y al cabo, sería un libro, un libro que te puede gustar o no gustar, un libro, simplemente. Aunque no puedo ser algo tan simple como un libro, pero dispuestos a soñar, ¿cómo te gustaría ser a ti?
Lucía Gómez
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Si yo fuera un libro… no sería ni muy grueso ni muy delgado.
Me gustaría ser un libro con hojas que huelan a recién impreso, que se conserve ese olor cada vez que lo abran.
Me gustaría ser un libro que tratara de aventuras; pero de aventuras que tengan romance, que tenga risa, ternura entre unas palabras y otras que haga emocionar a los lectores; que tenga frases en las páginas que lleguen a humedecer los ojos a los lectores y sus lágrimas queden grabadas en mis hojas; hojas que serían finas, con un tacto agradable con letras que sean diferentes a la de los demás libros, que normalmente es Times New Roman, mi tipo de letra sería Lucida Calligraphy. Quiero que la gente mire entre mis páginas y vean que es diferente a los demás libros. Que pueden llegar a disfrutar y emocionarse.
Al final del libro quiero que incluyan algunos retratos de mis personajes, que estén dibujados de color negro y que debajo del dibujo ponga con letras antiguas sus nombres y apellidos.
Me agradaría que hubiera una dedicatoria para todos mis lectores, que lean la dedicatoria y que sientan que estoy hecho para ellos y que me disfruten.
Mi portada quiero que sea desapercibida; pero que cuando me cojan entres sus manos mi textura les envuelva en una capa de felicidad y quieran leerme con entusiasmo.
Cuando mi dueño me elija quiero que sea una persona que disfrute leyendo que si toca mis páginas disfrute de mi tacto. Y que si le gusto mucho me guarde en su estantería de sus libros favoritos.
Quiero ser un libro de bolsillo, que me lleven a lugares donde les guste leer los libros buenos y que ese lugar sea tranquilo y agradable para que se puedan adentrar en mi historia.
Cuando me guarde quiero que me ponga en una estantería, al lado de un libro que le haya gustado a mi lector pero que simplemente sería el libro que le gustó pero que no lo volvería a leer, porque así cuando me vea le entrará ganas de leerme y de volver a disfrutar leyéndome y poder emocionarse como nunca lo había hecho.
Me encantaría conocer a varios libros: El niño del pijama de rayas o a la Saga Crepúsculo y que me cuenten sus historias que son únicas: que me cuenten como los han tratado los lectores.
No quiero que me olvidasen, quiero que los lectores me recomienden. Que doblen las esquinas de las hojas que les hayan gustado y que me subrayen flojo con un rotulador para no hacerme daño con un lápiz al apretar mis hojas finas y delicadas.
Mis lectores tienen que ser responsables conmigo, que no me rompan mis hojas, porque cada una de ellas son valiosas e imprescindibles para mí, tampoco quiero que me olviden, para mi significaría que no les he gustado y que soy un simple libro. (Los que no me leyesen se perderían una historia única en el mundo.)
Así pues, soy yo un libro que quisiera gustar y agradar.
Teresa Gordillo
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Julia Alaniz
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Si yo fuera un libro… no sería ni muy grueso ni muy delgado.
Me gustaría ser un libro con hojas que huelan a recién impreso, que se conserve ese olor cada vez que lo abran.
Me gustaría ser un libro que tratara de aventuras; pero de aventuras que tengan romance, que tenga risa, ternura entre unas palabras y otras que haga emocionar a los lectores; que tenga frases en las páginas que lleguen a humedecer los ojos a los lectores y sus lágrimas queden grabadas en mis hojas; hojas que serían finas, con un tacto agradable con letras que sean diferentes a la de los demás libros, que normalmente es Times New Roman, mi tipo de letra sería Lucida Calligraphy. Quiero que la gente mire entre mis páginas y vean que es diferente a los demás libros. Que pueden llegar a disfrutar y emocionarse.
Al final del libro quiero que incluyan algunos retratos de mis personajes, que estén dibujados de color negro y que debajo del dibujo ponga con letras antiguas sus nombres y apellidos.
Me agradaría que hubiera una dedicatoria para todos mis lectores, que lean la dedicatoria y que sientan que estoy hecho para ellos y que me disfruten.
Mi portada quiero que sea desapercibida; pero que cuando me cojan entres sus manos mi textura les envuelva en una capa de felicidad y quieran leerme con entusiasmo.
Cuando mi dueño me elija quiero que sea una persona que disfrute leyendo que si toca mis páginas disfrute de mi tacto. Y que si le gusto mucho me guarde en su estantería de sus libros favoritos.
Quiero ser un libro de bolsillo, que me lleven a lugares donde les guste leer los libros buenos y que ese lugar sea tranquilo y agradable para que se puedan adentrar en mi historia.
Cuando me guarde quiero que me ponga en una estantería, al lado de un libro que le haya gustado a mi lector pero que simplemente sería el libro que le gustó pero que no lo volvería a leer, porque así cuando me vea le entrará ganas de leerme y de volver a disfrutar leyéndome y poder emocionarse como nunca lo había hecho.
Me encantaría conocer a varios libros: El niño del pijama de rayas o a la Saga Crepúsculo y que me cuenten sus historias que son únicas: que me cuenten como los han tratado los lectores.
No quiero que me olvidasen, quiero que los lectores me recomienden. Que doblen las esquinas de las hojas que les hayan gustado y que me subrayen flojo con un rotulador para no hacerme daño con un lápiz al apretar mis hojas finas y delicadas.
Mis lectores tienen que ser responsables conmigo, que no me rompan mis hojas, porque cada una de ellas son valiosas e imprescindibles para mí, tampoco quiero que me olviden, para mi significaría que no les he gustado y que soy un simple libro. (Los que no me leyesen se perderían una historia única en el mundo.)
Así pues, soy yo un libro que quisiera gustar y agradar.
Teresa Gordillo
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Si yo fuera un libro.. mis tapas estarían forradas en cuero para que con el paso de los años no me salgan arrugas y estuviera más y más hermoso. Tendría una sencilla y preciosa niña pequeña con sus dos coletas y su vestido de rayas en relieve para poder tocarme y sentir que soy yo, bueno... puede ser una niña o cualquier otra figura, lo que importa es que pusiera mi nombre ( me da igual qué tipo de letra, qué tipo de color, con que pusiera mi nombre sería una de las personas más felices del mundo.)
Me gusta escribir, creo que ya lo sabéis…así que escribo en cualquier sitio-papel, puede ser un papel manchado de café, una servilleta grasienta de la cafetería, positts, papel de regalo con líneas o sin ellas y hasta papel vegetal de la cocina. Sería un libro con muchos tipos de papeles y no siempre tengo o utilizo la misma letra, unas son en cursiva y con una pluma, otras de niños pequeños y con un simple bolígrafo o en relieve para poder sentir cada una de mis palabras (soy un libro que necesita y le gustan los mimos).
¿¿Fotos?? ¡¡Desde luego que no!! Me gusta el contacto del grafito con mis “delicados” papeles y que además puedas pensar: "qué gran artista el que hizo esto". Así es, me gustan los dibujos y que sean graciosos y fáciles de realizar… quizás no tan fáciles, todas las recetas necesitan un toque de complicación para poder decir esa pequeña frase, soltar esas dos palabras que siempre nos causan algo de gracia ese…“¿me ayudas?” Aunque a mí resulte un buen truco para compartirme y eso la verdad es que me agrada, cuantos más ojos haya puestos en mi mejor.
Mi contenido, mis letra, mis palabras serían graciosas, como diría mi madre en estos casos, sería un libro salado (¡¡¡no me chupéis!!! Que luego me quedo mojado, sucio, viscoso y con bacterias). Volviendo al tema, sería salado, aunque claro primero os explicaré lo que significa (me imagino que os lo estaréis preguntando). Me explico, no solo regalaría risas cada dos o tres minutos porque ser un libro majete no implica no derramar unas pequeñas lágrimas y es más, creo que soy el libro-persona más sensible del mundo (podéis llorar de la risa pero eso a mí no me incumbe mucho) Retomando la hoja diré que no me gusta que me subrayen, es más, me dolería sentir la punta dura del bolígrafo en mis preciosas letras y esa tinta de color fosforescente que penetrara en las fibras del papel… NO ME GUSTA.
Para poder cogerme necesitáis estar tranquilos, relajados pero ansiosos por descubrir lo que hay al otro lado de la página; quiero que me acaricien cuando ya necesiten apartar sus ojos de mí y tengan que doblarme en una de mis pequeñas esquinas quiero que elijáis vuestra parte favorita o esa frase y me leáis en voz alta pero tenéis que estar solos, me da vergüenza, ( seré un poco egocéntrico, pero a la vez tímido).
Creo que ya lo he dicho antes pero quiero ojos puestos en mí, palabras, adjetivos, sustantivos, adverbios, verbos, (jajaja tanta morfología me ha afectado) todas aquellas cosas que me describan y que estén acompañadas por un...”te lo recomiendo”.
Así sería yo.
¿¿Te gusto??
¿¿Qué te parezco??
¿¿Me recomendarías??
¿¿Me comprarías??
En clase mientras lo leía solo podía sentir esa cosa rara en la que solo estaba: yo , mi historia y nadie más. Me sentí súper rara; después de pensarlo mucho me di cuenta de que ya somos libros, todos contamos una historia, todos tenemos esa portada, esas letras que salen de nuestras bocas todos los días para poder decir como nos gusta que nos traten…¡¡¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!!!Julia Alaniz
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