BIENVENIDOS TODOS


miércoles, 1 de febrero de 2012

EL SILENCIO

El silencio son muchas cosas, tantas que no sé cómo lo pudieron poner en una sola palabra, en una simple e insignificante palabra.
El silencio es paciente porque él espera para hacerse oír, él intenta hacerse hueco en esta sociedad que no para, donde todo el mundo quiere hacerse oír y nadie escucha, donde abunda el ruido: las bombas, los disparos y los llantos de los niños.
Con el silencio puede empezar todo y terminar todo; porque cuando el silencio aparece es fuerte, tanto que a veces es temido. Cuando fallece alguien y solo se escucha ese silencio es doloroso.
También puede ser divertido y se puede compartir con las miradas, con las risas que se oyen cuando alguien lo rompe.
En conclusión que en estos momentos en este mundo, en esta sociedad, en estos tiempos no nos hace falta el ruido, solo algo tan sencillo como el silencio.
-Silencio ¿Dónde estas? Silencio…vuelve...  y por favor no te marches.

Julia Alaniz. 1º E.S.O D

EL ESCUADRÓN OMEGA

Lo que quedó del escuadrón Omega está de patrulla, como todos los días. En el año 2277 queda poca disciplina, sobre todo por aquella zona, en guerra constante tras el último bombardeo, producido hace escasos dos días. Los tres hombres nombrados anteriormente, Bruce, Jack y Bran, están de patrulla por el perímetro del búnker, base del último bastión  de algo parecido al ejército de antes de la caída de las bombas.
Mientras andaban escuchando el ambiente y atentos a las radios, llegaron al cúmulo de escombros al que llamaban R.E.5, pues no eran las únicas ruinas que no habían sido enterradas o convertidas en polvo.
Se escuchaban disparos, como siempre, y como siempre, tenían que ir a destruir el emisor de esos disparos. Bruce, el capitán del escuadrón, envió por radio lo de siempre: ``Nos proponemos a apagar el foco de los disparos, escuadrón Omega, corto.´´ Se dirigieron allí rápidamente, tumbándose en el suelo, poniendo sus rifles modelo M4A1 en modo semiautomático, sacando la mira telescópica y el silenciador y acoplándoselos. Se concentraron y empezaron a disparar. Uno… dos… veintitrés disparos ejecutaron y veintitrés saqueadores, de diferentes zonas en lucha, cayeron sin saber qué les pasó.  Se levantaron y dejaron sus armas como estaban originalmente, colocándose los accesorios en los chalecos. Bruce le hizo una seña a Bran y este se llevó su Desert Eagle para ver si había supervivientes. Tres disparos se oyeron. Bruce volvió a coger la radio y dijo: ``Amenaza eliminada, hemos terminado nuestra zona, volvemos a la base.´´
Y tras esto, los tres volvieron al búnker. Jack recogió las armas y las llevó al identificador de armas, tecleando una ``V´´ de ``vivo´´ en las tres plazas de armas ocupadas, que se cubrieron con una puertecilla metálica con la letra griega ``Omega´´ en ellas. Otro día mas de rutina.

Daniel Jarillo. 3º E.S.O A

viernes, 27 de enero de 2012

ALUMNOS DE 1º ESO CREAN SU PROPIO BESTIARIO MITOLÓGICO

TIRANOMAGNO. Pablo Martín. 1º ESO A


Aspecto: Tiene cinco cabezas: la del medio es de un león que escupe fuego, dos de basiliscos y las otras dos de hidra. Su cuerpo es de dragón.
Su textura es rugosa, sus colores son el rojo (del cuerpo), marrón (la cabeza del león), amarillo (las cabezas de basilisco) y verde (las cabezas de las hidras).  Su tamaño es de treinta metros.

Hábitat: Vive en el polo norte bajo el agua ya que puede respirar por su piel. También sale a la superficie para alimentarse. Cuando está en la superficie se oculta en cuevas para no ser visto ya que tiene un color muy llamativo.
Alimentación y reproducción: Es un animal carnívoro, se alimenta de ballenas, focas, osos polares.
Se reproduce mediante huevos, se sabe que si le cortas alguna de sus cabezas se multiplica.
Costumbres: Suele quemar a sus presas para comérselas.
Sube a la montaña más alta para poder ver a sus presas.
Para ir a cazar siempre van en manadas.
Comunicación: Imita cualquier sonido que escuche para atraer a sus presas.

Vala es un monstro que tiene cuerpo de dragón y cabeza de tiburón. Vala es rugoso y al tocarlo como quema tanto que puedes quemarte eso depende de que sitios venga. Alimentación: de todo le gusta todo menos el cerdo, cuando tiene hambre lo que ve se lo come si eres una persona o una vieja pero lo qué mas le gusta son las vacas enteras a la barbacoa.  Tamaño: Él no tiene un cuerpo fijo puede ser de todos los tamaños que el quiera pueden ser microscópico o puede ser gigantesco, cambia de tamaño en deferentes ocasiones. Vivienda: Vala como tiene alas puede volar a donde quiera  y no tiene que pagar el avión. En diferentes meses se va a otro lugar o a otro país.
VALA. Mohamed Belhadj 1º ESO A
Descripción:

NORKÚ. Isabel Suñer. 1º ESO D


Norkú es una bestia o un monstruo, como lo queráis llamar. Tiene los dientes de hierro,mlos pies como los pingüinos uno para la derecha y otro para la izquierda, las manos pequeñas. Es frío, áspero, cuando le tocas se te quedan las manos pegadas y tiene cara de enfadado. El cuerpo es de color azul cristalino con blanco y la cabeza la tiene más oscura que el cuerpo, los pies los tiene de color negro con morado porque del frío se le ha cortado la circulación en los pies. Tiene forma de humano, los dientes tienen forma de esfera pero solo los primeros dos de delante y los demás son todos con forma de colmillos.
Es bajito, las manos pequeñas y los ojos grandes. Vive en un río de hielo dentro de un iglú. Se alimenta de hielo congelado y de halita que es un mineral de color blanco brillante. Se reproduce por huevos. Sus costumbres son: por la mañana se levanta, sale del iglú y se va a buscar la halita y si no la encuentra come hielo congelado; luego después de buscar comida, se va a pasear por el río de hielo y mientras va cantando y bailando, luego cuando se cansa de andar se vuelve al iglú y cuando se aburre en el iglú se va de fiesta con las demás bestias y así todos los días. Le agrada cantar, bailar, pasear, buscar comida y irse de fiesta pero lo que le irrita es irse a dormir y mientras se duerme o hace algo que no le gusta, maúlla. Se comunica por gestos y maullidos. Los gestos que hace son que mueve las manos y hace sonidos raros por la boca, mueve los pies de un lado a otro ect. y los maullidos que hace son porque está haciendo algo que no le gusta o que está enfadado con alguien o que quiere algo. Y cuando maúlla es porque está enfadado con alguien es porque en el rió de hielo hay otra bestia que también vive ahí y que le quita la halita y cuando llega él no hay y se enfada porque es su comida favorita.  


CASTEOREOPIDEDOE. Felipe León. 1º ESO A


ASPECTO: Alas de pegaso, cola de dragón, colmillos de mamut, camuflaje de camaleón, cuerno de unicornio, garras de águila en los pies de dinosaurio, pelo lleno de serpientes, fuerza del demonio, velocidad del guepardo y cuerpo de caballo.
TEXTURA:Áspera. 
COLOR:Verde.
FORMA:Alargada.
TAMAÑO:Grande.
HÁBITAT:Vivía en la antigua Grecia.
REPRODUCCIÓN:Se reproducen cuando los toca el agua.
ALIMENTACIÓN:Son omnivoros aunque lo que mas les gusta es la carne.
COSTUMBRES: Salir a cazar y defender las puertas de la antigua Grecia .
COMUNICACIÓN:Se comunican por rugidos y chillidos.

EL MOUNSTRO DE LAS CLOACAS. Carlos Ventura Fernández. 1º ESO D


Rasgos destacables: Es verde,con ojos saltones y salidos. Mide metro ochenta, con un rabo largo como el demonio y unas garras enormes tanto en los pies como en las manos.
Alimentación: Se alimenta de las babosas pegajosas y verdes de las alcantarillas,del agua de las cloacas y colillas que tiran las personas.
Hábitat: Suele vivir en cloacas que huelen muy mal y que haya mucha agua para bañarse y paredes para hacer el eco de lo loco que está.
Comunicación: Se comunica mediante eruptos y pedorretas con el sobaco.
Le gusta beber sangre de animales: toros,vacas,elefantes...

RUIDOSO. Victoria Gutiérrez. 1º ESO D

Aspecto: Es bajo y gordito.Tiene las orejas puntiagudas. Tiene 4 dedos en cada mano y son muy alargados. Por la altura y la forma de la cara se parece a los enanos y elfos.
Hábitat:Vive en el norte de España, concretamente en los bosques de Asturias y León, en cabañas muy pequeñas para nosotros pero lo suficientemente grandes para ellos.
Costumbres:Se llama Ruidoso porque odia el silencio por eso algunas veces habrás podido escuchar muchos ruidos por el norte de España. Estos animales son vagos pero cuando tienen que  hacer algo lo hacen sin protestar.Sus costumbres son ir en verano a hacer la recolección de frutos y así no tener que salir mucho en invierno ya que hace mucho frío.
Alimentación y reproducción: Se alimentan de frutos, por eso hay que cuidar todos los árboles ya que si no se mueren de hambre. Se reproducen por reproducción sexual.
Comunicación:Se comunican por gestos muy complejos. Sus gestos son muy difíciles de hacer,porque aparte de ser complejos son muy largos.Por ejemplo,mpara decir hola hay que utilizar 30 gestos diferentes y no puedes confundirte en ningun  gesto porque sino ya signofica otra cosa.

RODOLFO. Elia Mallo. 1º ESO D


Es chiquitito, redondo, con cuatro  patas muy largas, tiene el pelo azul, ojos rosas, con barba, tiene la nariz grande, las orejas grandes, manos grandes, brazos cortos y es muy peludo.
Vive en las ramas de los árboles, en Australia y en veranos se va a Europa.
Se alimenta de fruta y hojas de los árboles en los que habita, por tanto es vegetariano. Se reproduce mediante huevos.
Suele dormir por el día y por la noche sale a recolectar fruta para comer.
Habla en dos idiomas: Japonés e Inglés.

MOUNSTRO. David Tallón. 1º ESO D


ASPECTO: Es pequeño,no muy fuerte y gordo.Tiene 12 ojos, 4 brazos y 2 piernas, su piel es verde y muy similar al caparazón de las tortugas.
HÁBITAT: Vive en las alcantarillas, porque los rayos solares le pueden hacer daño a la piel y tambien puede vivir debajo de la tierra o en los sitios oscuros.
ALIMENTACIÓN Y REPRODUCCIÓN: Se alimenta de todo lo que encuentra en su camino, en especial le gustan las ratas , si su vida transcurre bajo tierra se alimenta de raíces y gusanos que encuentre, se reproduce por esporas con las hembras, normalmente se reproducen en verano y primavera porque en invierno y otoño invernan.
COSTUMBRES: Suelen dormir por el día, su caza para su alimentación es mas fácil de realizar por la noche, después de comer suele buscar un rincón húmedo para su hidratación.

PUSTULINO. Martina Aparicio Malillos. 1º ESO A


Aspecto: Tiene la piel escamosa, los ojos azules, el hocico de un dragón y alas de mariposa.
Hábitat: Vive en lo alto de la montaña, en un bosque escondido entre los árboles y está desierto.
Alimentación: Se alimenta de frutas ddel bosque, ramas, sabia y sobre todo de otros animales que estén por allí escondidos.
Costumbres: Está acostumbrado a que después de cada comida, se suba a un árbol y se duerma.
Comunicación: Se comunica por gruñidos, por miradas y por gestos.


PIKENIA. Carla Plaza. 1º ESO D
  
ASPECTO: Pikenia es una mezcla de gata y humano. Ella es guapa, tiene el pelo rubio, sus ojos son negros, su nariz es pequeña, tiene bigotes, es suave, las uñas las tiene muy largas, es alta, es de color blanco, inteligente, amable, etc. y le gusta irse de fiesta.
HÁBITAT: Pikenia vive a la orilla de la playa.
ALIMENTACIÓN Y REPRODUCCIÓN: Se alimenta del pescado que coge de la playa y haría todo lo que fuera por el pescado y su segunda comida favorita es lasaña y se reproduce por una caracteristica en comun de todas las formas de vida conocidas .
 COSTUMBRES: Pikenia está acostumbrada a cogerse ella su propia comida y también o mojarse para poder coger el pescado. 
COMUNICACIÓN: Pikenia se comunica mediante ruidos como por ejemplo maullidos o gritos 


ROGORO. Mónica Arribas 1º ESO A

ASPECTO: cuerpo de erizo,patas de rana, garras de gato, cola de dragón, manos de ovni, otras manos de mantis, cara de humano, bigotes de gato, 5 ojos de pez de los simpsons, 2 ojos de caracol.  
TEXTURA: es dura y pincha. 
COLOR: son de colores que depende de las estaciones cambia. 
TAMAÑO: se puede encoger o hacerse gigante.
HÁBITAT: es un lugar tranquilo, húmedo y pequeño. Suelen ser oscuros.
ALIMETACIÓN Y REPRODUCCIÓN: son omnívoros: su comida preferida son los árboles y serpientes, pero habeces los humanos.Se reproducen por semillas que en el momento que salen a la tierra se hacen grandes.
COSTUMBRES: le agrada cuando le hablan, si no le hablas te ataca. Le irrita cuando le tiran de los bigotes.
COMUNICACIÓN: son capaces de hablar en español, pero suelen hablar en un idioma muy extraño como una mezcla de ovni y gato.



CLATOMITECUS. Javier Pérez. 1º ESO D

Su torso es como el de un oso pardo, cabeza de rinoceronte africano, cola de caimán, pies de homosapiens y dos brazos como trompas de elefante.
Vive en los climas ecuatoriales y en los climas mediterráneos.
El agua salada y la cocacola es lo único que puede beber, por eso vive en las orillas de los mares y en medios subacuáticos.
Su alimentacion es de latas vacías a cadáveres humanos en descomposición, su boca de rinoceronte desarrollada puede meterse dos crías de elefante de una sola atacada.
Se reproduce por vía sexual.
Le gusta jugar con los animales de los que está formado su propio cuerpo, también suele ser adicto al juego así que si le dejas una semana en Las Vegas te llegan más pelados que nada (de dinero, claro).
Se comunica como los delfines y los seres humanos, también tienen su propio vocabulario que es:
a:guv   d:nub    g:liu     j:nib       m:huo    o:wer   r:zas   u:fat  x:mip
b:ñoi    e:civ    h:muj     k:cyv      n:jhu     p:asd   s:fap   v:fatmik  y:leñ
c:lop    f:poi     i:der     l:yae       ñ:ñaj     q:fuj   t:lot   w:fatmikjoi  z:ziñ

COCO SALTARÍN. Javier González Leñador. 1º ESO D

Aspecto: Es de color rosa, con dos cuernos como los de un unicornio, con dientes en forma de pico, no tiene ni nariz, ni brazos, ni piernas. Es una bola redonda con mucho pelo.
Hábitat: vive en una granja llena de distintos bichos en un planeta desconocido.
Alimentación y Reproducción: Se alimenta de gusanos y cucarachas que cuanto más grandes sean más le gustan, tiene una reproducción asexual.
Costumbres: Sus costumbres son irse de la granja en la que vive a donde le da la gana y se suele irritar mucho cuando no le dejan irse.
Comunicación: Se comunica a base de gritos.



AGUIPARDO. Jimena Alcalá. 1º ESO A

Mi bestia es como un centauro, únicamente es que en vez de tener cuerpo de caballo, lo tiene de guepardo. Tiene unas enormes alas y cola de águila color negro o marrón. La cabeza y busto de humano tienen forma de mujer, con la cara moteada como un guepardo, pero más suaves y difuminadas. Tiene unos cuernos de muflón con los que se defiende.
Vive en un hábitat parecido a una selva ecuatorial, sólo que es menos densa. Tiene menos plantas y con hojas medianas. En él viven todo tipo de bestias y animales mitológicos y extraños.
Es omnívoro, más bien carnívoro. Come carne de cualquier tipo de animal, también le gustan los pescados grandes e irregularmente come otras cosas, como los humanos: fruta, cereales...
Suelen seducir a los humanos con su gran belleza de mujer, y cuando los tienen enamorados, se acercan sigilosamente y se los comen. Los machos, que hay muy pocos, sólo sirven para hacer la reproducción normal (que prefiero no explicar detalladamente) y luego se los comen. Así la especie no se extingue y casi todas son hembras.
Pueden hablar, porque tienen busto de humano, pero saben emitir rugidos para asustar y sonidos como los de un águila para avisar. Entre las hembras, algunas tienen telepatía para planear estrategias atacantes. Hay que tener cuidado, son ágiles, fuertes y astutos.

miércoles, 25 de enero de 2012

 EL CAMINO DE LA RESURRECCIÓN

Cuando ya no sientes nada, cuando tu alma ya no está en el plano material, el silencio te embarga, te lleva a pensar, a encontrar respuestas a tus preguntas.
Cuando estás en el plano material, puedes tardar hasta el fin de tus fías en encontrar una respuesta y no encontrarla, pero en el plano inmaterial, cuando ya no te queda nada más que los recuerdos, y estás encerrado en una jaula inexistente, tienes toda la eternidad por delante acompañado del silencio para meditar, para buscar respuestas.
Pero hay una pregunta que ningún muerto ha podido resolver, y es qué han hecho mal para estar como están ahora.
Por eso existe el Camino de la Resurrección, en el que todos los espíritus van a buscar la respuesta a la misma pregunta.
Pero en este viaje tendrán que renunciar a lo más importante que tienen, los recuerdos. No todos los espíritus quieren recorrer el camino, pues piensan que los recuerdos son lo más valioso, pero al final una fuerza mayor los impulsa a llevarlo a cabo.
Esa fuerza, llamémosle elemento, solo se deja ver por otros elementos de la misma importancia. Los espíritus recorren el camino sin saber exactamente qué habrá al final, pero intentan pensar que habrá algo o alguien que les respondan a sus preguntas.
Pero en realidad ese elemento va robando los recuerdos a los espíritus que realizan el camino, y cuando llegan al final, como en sus almas ya no queda ningún recuerdo del que alimentarse, los manda a otros planos.
Una vez cada mil años nace un mago capaz de ir al plano inmaterial, recorrer el camino y volver para contarlo. Pero pocas personas le creen y todo se convierte en una leyenda.
Aunque una vez se atrevió a decir uno de esos magos, que un joven aparentemente normal, salvará  a los espíritus de ese destino, y él sabrá el por qué de la muerte.

Lucìa Gómez 1º ESO D

martes, 24 de enero de 2012

EL SILENCIO

                                                                                                       
El silencio es la ausencia del sonido,en la que podemos hacer muchas cosas:

Estudiar,deberes,concentrarse,leer...etc.
Puedes atender mejor en clase,el silencio es una palabra que te hace tranquilizarte.
       El silencio tiene ocho letras S-I-L-E-N-C-I-O .
       Es una palabra habitual de colegios,hospitales e bibliotecas...
       Representa estar callado,no hablar,atender,estar tranquilo y despejado.
       Permite atender e escuchar más a las personas que nos rodean.
       Nos permite pensar y es necesario para poder dormir.
       Se representa mediante el dedo índice tapando la boca,
       y también se utiliza para detener una situación de desorden.
Carlos Ventura 1º ESO D

lunes, 9 de enero de 2012

EL CICLO DEL HOMBRE-LOBO. Novela de Stephen King

Un día de enero, una fuerte ventisca golpeaba la puerta de una pequeña caseta de Taker,s Mills por donde se metían los rayos de luz de la luna que se ocultaba detrás de las nubes oscuras.
Un señor llamado Arnie Westrum se había quedado encerrado en una pequeña caseta de señales. Después de un buen rato, a las 24 horas escuchó un aullido que procedía del bosque. De repente un golpes dieron a la puerta de la caseta pero en un instante cesaron, después algo rompió la puerta y se abalanzó sobre el hombre matándolo.
Un día cualquiera de febrero, una chica muy pensativa, llamada Stella Adolph, que estaba mirando por la ventana y observando la hermosa luna llena el día de San Valentín mientras se deleitaba con frases sobre el amor como: el amor debe ser como un beso al atardecer … Una pobre chica que trabajaba en una peluquería no tenía novios, ni amigos y que por eso se enviaba las cartas de amor a sí misma, puesto que era gorda, no muy baja ni muy alta, y con personalidad no muy optimista puesto que todos en el pueblo se reían de ella. Ella no sabía que sería víctima de un hombre con ¿poderes o una maldición? la cosa la eligió a ella por desgracia y a las 24 horas la atacó y la cosa atravesó la ventana y ella no le dio tiempo a escapar y murió.
Un día de julio, el mayor cristiano del pueblo de Taker's Mills hizo un pecado y fue a confesarse a la única iglesia que había en el pueblo cuando abrió la puerta y se encontró que estaba todo alborotado y un desastre, estaba todo tranquilo cuando apareció el reverendo lowe transformándose en hombre lobo. El cristiano-`pecador intentó huir, pero cuando se quiso dar cuenta, estaba lleno de perros lobo y le atacaron.
Fue otra víctima más en el pueblo y nadie sabía que era el más adorado en el pueblo. La policía lo investigaba pero no encontraba nada, ninguna pista, ningún rastro. Al día siguiente, un sábado que llovía en la granja de un viejo que pasaba una tranquila tarde, salió de la casa porque escuchó a un cerdo gruñir. En ese momento, vio que sus cerdos estaban descuartizados y sin cabeza, llamó a la policía y cuando esta llegó el hombre estaba muerto y con unos colmillos clavados en su carne. De repente algo movió el coche y una mano peluda atravesó el cristal de la ventanilla delantera y le arrancó el rostro y lo sacó del coche sin poder hacer nada para salvarse.
Un domingo de diciembre una familia recibió una visita sorpresa por navidades de su tío y traía fuegos artificiales para su primo, un niño en silla de ruedas. Su tío se había enterado de que había enterado de que había un hombre lobo por el pueblo. Se los entregó y le dijo que los utilizara cuando estuviera en apuros, después pusieron la mesa y cenaron. Dos días después enfrente de su casa había un bosque frondoso en el que de repente se movió algo, saltó a por el niño y le lanzó un petardo. Poco a poco se descubrió quién era. Todos asombrados vieron que era el sacerdote del pueblo. Un mes después le cortaron la cabeza y solo sobrevivió la familia más lista.
David Santamaría 1º E.S.O A

lunes, 26 de diciembre de 2011

LA ABSURDA OBSESIÓN DE JULIA

Aquella mañana Julia nada más levantarse de la cama con una sonrisa de oreja a oreja se miró en el espejo. Su cara cambió en segundos, ella notaba cómo su pasión por la comida cada vez le hacía estar más gorda.
Con las manos sudorosamente sudorosas y las lágrimas cayendo sobre sus mejillas rojizas, Julia quería dejar de comer QUERÍA ADELGAZAR. Y aquella misma noche empezó con su dieta, ella quería que fuese su secreto su gran secreto ya que si se lo contaba a alguien no la entenderían y se reirían aún más de ella. Ella estaba realmente delgada pero esa absurda idea de que estaba gorda a Julia cada día le abrumaba más.
Julia sabía que comer tanto muchas veces no era lo mejor, y encima tenía que oír cómo todo el mundo se reía de ella en realidad eran imaginaciones suyas; se pensaba que todo el mundo la insultaba, la señalaban y se reían de ella pero no era así. Ella ya no aguantaba más y a la mañana siguiente decidió contarle lo que le pasaba a su madre, ya que nadie mejor que ella la entendería tan bien, ya que su mejor amiga cuando más la necesitaba la dio de lado y ella sabía que en su madre podía confiar y que la ayudaría de verdad. Le contó todo lo que le estaba pasando y su madre le dijo:
"Cariño, no importa cómo estés, lo que verdareramente importa es cómo eres y la gente te quiere tal y como eres, empezado por mí que sabes que pase lo que pase yo te querré siempre. Y el que no lo sabe apreciar es porque es un niñato y tienes que empezar a valorarte tú porque si tú no lo haces el resto tampoco lo hará".
Recapacitando con las palabras de su madre, el resto de los días cada vez que se levantaba se miraba al espejo y decía "yo valgo más de lo que creo y mi madre me lo ha demostrado, tengo a la gente que más quiero y que más me quieren a mi lado, qué más puedo pedir".
Y así fue como Julia pasó de ser una niña con complejos a una niña que por dónde pasaba se comía el mundo con tan solo dar un chasquido.

Noelia Vecino 2º B

miércoles, 9 de noviembre de 2011

LA DAMA Y EL JUGLAR

Cuando abrió la puerta, él seguía allí… La estaba mirando, con una sonrisa dulce, cálida, cariñosa, tierna. Era la sonrisa que él siempre ponía cuando estaba contento, la sonrisa que a ella tanto le gustaba. Al fin y al cabo, era la sonrisa la que en un primer momento le gustó de él. El joven caballero de pelo blanco extendió los brazos, y ella corrió a abrazarle. Él la abrazó también, con fuerza; hacía tanto que no se veían que aquello parecía un sueño. Cuando se separaron, ella depositó un suave beso en su mejilla, y empezó a guiarle hasta la puerta. Él era ciego, pero era ella la que casi no veía nada. Esa celda era oscura, olía a sangre y a sudor, y además a enfermedad. Él tenía una herida abierta e infectada en el pecho, según le habían informado, y lo había corroborado; ahora también tenía el pecho del vestido manchado, pues al abrazarle, su sangre había teñido de rojo la tela.
Al salir del calabozo, él se desplomó en el suelo de piedra. Ahora había un poco más de luz, así que ella pudo verle bien: tenía el pelo blanco manchado, sucio; la camisa dejaba ver la herida, causada por los dioses sabían qué; olía a alcohol, a basura, a podrido, a sudor, pero sobre todo a sangre; la ropa estaba manchada, ropa que había costado más que el laúd que él poseía, pero que en ese momento no llevaba consigo. Pero eso, a ella, le daba igual. Se agachó rápidamente, y se desató el cinturón de tela que llevaba. Se lo ató en el pecho como si fuera una venda. No pudo contener más las lágrimas, y empezó a llorar, mientras le vendaba. No sabía si moriría, no sabía si volvería a irse, a dejarla sola. Simplemente, no quería que muriese, no quería que se volviera a ir. No sabía que había hecho durante ese mes, no sabía dónde había estado. Ella había permanecido en el castillo, a merced de su “padre”. Bueno, padre. Tampoco se le podía llamar así, aunque él se autodenominase “padre” suyo. Era un conde bastante poderoso, pero sin ningún hijo. Y como ella sabía manejar la espada, le había puesto su apellido, Bubied. Él se llamaba James Bubied, conde de Bridgestury, señor del río Salersmy, dueño del bosque Talesfell, amo de todos los que habitaban en sus tierras, y una larga lista de títulos que ella ya no recordaba. En un tiempo sabía recitarlos todos, sin fallo alguno, pero ya no. Pero para ella era sólo el hombre que había matado a sus padres, a sus hermanos. ¿Y qué le había dado él a cambio? ¿Un nuevo nombre, un apellido con significado para la gente llana? Eso no era lo que ella había querido, pero al fin y al cabo, tampoco podía quejarse. Gracias a ese apellido sólo podía comportarse como una dama, y en ocasiones ir a la guerra. Era una especie de princesa-caballero. Pero lo que ella quería en ese momento era intentar salvar la vida de Andrik, el hombre del que estaba enamorada. Era lógico.
Una vez vendado, pidió ayuda a un par de guardias que había allí para que le ayudasen a transportarlo hasta la habitación en la que ella había pasado todo ese mes. No había comido, no había querido hablar con nadie, sólo dio órdenes de encontrar a un joven juglar de pelo blanco y ropa medianamente lujosa, y que lo llevaran ante ella cuando lo encontraran. Pero en aquel castillo nadie movía un dedo sin que James no lo supiera, y por eso había tenido que bajar al calabozo, a recogerlo. Ella sabía perfectamente que a su “padre” no le gustaba el chico; no porque fuera un simple juglar, sino porque él sabía que su esposa había intentado llevárselo a la cama Y para James eso era claramente un peligro. Lord Bubied era un hombre muy posesivo para ciertas cosas. Cuando llegaron al cuarto, lo tendieron sobre la cama y los dejaron a solas. Al cabo de un rato comenzaron a venir médicos, a los que ella echó. No confiaba en ellos, y la medicina era eficaz a largo plazo. Con un mago de confianza, como el que le había curado hacía semanas antes, se sentía más segura. Primero quería curarlo, y después ya hablarían. Tenía que contarle muchas cosas, pero sobre todo, tenía que enfadarse con él. Casi se había acostado con su madre. Por una parte, estaba muy enfadada, triste, deprimida, y por otra, se sentía culpable de que ahora estuviese como estaba, con aquella herida en el pecho, tan grande y tan infectada. Deseaba que llegase ya el mago, que lo curase, y poder acabar con todo.
Se abrió la puerta, y entraron las tres damas de compañía de Marie Bubied: Nagore, Elizabeth y Elvira. Detrás de ellas, estaba el jefe o capitán de la guardia de la familia, Desmond Warham. Los cuatro hicieron una reverencia, y se dispersaron por la habitación. Nagore echó las cortinas de terciopelo para que no entrase la luz, Elvira encendió la chimenea y Elizabeth sacó toallas y vendas. Marie cogió una de esas vendas y comenzó a vendar al juglar. Primero le quitó la camisa, luego su cinturón, ensangrentado, y después comenzó a rodearlo con aquella tela tan suave y con olor a lavanda. Desmond, sin embargo, se mantuvo junto a la que en un futuro sería la heredera del apellido Bubied y de todos los títulos que traía consigo esa palabra, y puso una mano sobre la frente sudorosa del chico. La apartó de inmediato.
―Está ardiendo, mi señora.
Marie se limitó a asentir, mirando con ojos melancólicos (aunque ya secos) a Andrik. No se sentía con ánimos ni para hablar. Ella se había sentado en el borde de la cama, junto a él. La última vez que lo había dejado solo lo había hallado con su madre política sobre él, ahora no iba a volver a cometer el mismo error. Aunque no pudiese hacer gran cosa.
―El mago vendrá de un momento a otro, niña. No tenéis de qué preocuparos ―dijo Desmond, sentándose junto a ella y abrazándola por los hombros. Si había alguien que podía llamarse padre suyo, ese era Desmond. Era un hombre ya entrado en años, pero era valiente y fuerte como un muchacho de veinte. Tenía una hija, Elizabeth, que era una de las damas de Marie, pero nadie diría que fueran familia. Él tenía el pelo castaño, canoso, con ojos verdes y piel un poco bronceada, mientras que su hija tenía el pelo rojo, los ojos negros, y la piel blanca, salpicada por pequeñas y numerosas pecas. Marie, sin embargo, tenía el pelo rubio, bastante largo (le cubría toda la espalda, y aún descendía más) y muy rizado, con los ojos marrones como dos pequeños trocitos de caoba. Estaba claro que no era su hija, pero hubiese preferido eso que ser Lady Bubied. De cualquier forma, ella le daba permiso para que la tratase de una forma más coloquial, menos correcta―. Habrá que rezar a La Madre para que lo cure.
―Los dioses no existen. Lo que está muerto no puede morir ―respondió ella, igual de impasible que antes. Sólo le miraba a él, tendido sobre la cama, luchando por respirar, por seguir viviendo. Andrik tenía los ojos claros abiertos en una fina rendija, y parecían mirar hacia ella, aunque no pudiesen ver. El fuego le había quemado la visión hacía dos años, cuando él tenía unos veinte. Pero ella había prometido que le devolvería la vista, algún día, pero lo haría. Lo había jurado―. Pero él no está muerto.
―Pero si sabéis que él no va a morir es porque vuestro padre es generoso, y va a hacer llamar a su mago pers…
―James va a traer al mago porque yo se lo he ordenado. No es generoso. Quiere cortarle la cabeza, y a mí también. Eso no es ser generoso ―le espetó, brusca―. Tus dioses no existen, están muertos. Si estuvieran vivos no habrían tolerado que James siguiese existiendo, y tampoco tolerarían el que le hubiesen cegado a Andrik, ni que ahora estuviese como esté. Los dioses no existen. Y él no es mi padre.
El capitán de la guardia sólo asintió, con la mirada perdida en los ojos blanquecinos del que estaba sobre la cama. Desmond era creyente, con una fe inquebrantable. Pero sabía que Marie tenía razón. Iba a decir algo, pero en ese momento entró un hombre bajito, gordo, con el pelo blanco y el rostro congestionado. Vestía ropas oscuras, pieles y cueros negros, y los zapatos eran igual. Traía un maletín consigo, negro también, y lo puso en el suelo. Detrás de él vino un hombre más alto, de un metro ochenta, con el pelo canoso y rubio, como el de Marie, y los ojos marrones oscuros. Vestía un abrigo de piel cobriza, probablemente de lobo u oso, un jubón de hilo con dibujos de leones, unos calzones rojizos y unos zapatos del mismo estilo. Venían ambos algo acalorados. Las tres chicas hicieron una reverencia, y Desmond simplemente agachó la cabeza. Marie bajó la mirada. James tomó aire.
― ¿Este es el mago? ―preguntó ella.
―Sí. Déjale sitio, va a ver qué puede hacer por él ―dijo James.
A ella se le encendieron los ojos. ¿Que qué podía hacer por él? No. El mago iba a salvarlo, y lo reviviría, si en algún momento era necesario. O al menos, era eso lo que ella pensó que haría. Se levantó de la cama y les dijo a las chicas que se fueran a prepararle la bañera. Quería quitarse el ronchón de sangre que se le había quedado en el vestido al abrazarlo. Se acercó a Desmond, y le dijo:
―Vigíladles. Si hacen algo raro, usad vuestra espada, Ser.
No era una petición, era una orden, y él lo sabía porque había usado un tono de voz imperativo.
―Marie… ―dijo Andrik, justo cuando esta salía por la puerta. Retrocedió inmediatamente y se sentó junto a él, pero al otro lado de la cama. El mago ya había empezado a examinarlo. Cambió su expresión a otra mucho más dulce, y lo miró con ojos llenos de cariño, aunque él no pudiese verlos.
― ¿Qué sucede? ―preguntó, con una voz que era todo lo contrario al tono que había usado antes.
―Lo… siento. ―Cerró los ojos y giró la cabeza. Ella se quedó con una cara desencajada, y sujetó la cabeza de él con sus manos.
―Andrik. ¡Andrik! ¡Responde, Andrik! ―Se giró hacia el mago y James―. ¡¿Está bien?! ¡¿Sigue vivo?! Está vivo, ¿verdad? ―gritó, preguntando.
El mago tumbó la cabeza sobre el pecho de Andrik durante unos segundos, y después la volvió a levantar. No dijo nada, y siguió mirando qué le sucedía al chico.
―Yo creo que ya está muerto ―dijo James, encogiéndose de hombros, como si aquello no le importase. Marie abrió los ojos de golpe, con pánico, con terror. ¿Y si era verdad? ¿Y si estaba muerto? Volvió a mirar el rostro de Andrik, y de pronto, lo notó demasiado frío entre sus manos. Las apartó, y lanzó un grito mientras ocultaba su cara entre las almohadas. Empezó a llorar, otra vez―. Te lo dije, no aguantaría. Al fin y al cabo, sólo es un juglar, sin dinero, sin una casa, sin honor, que no tiene dónde caerse muerto. Te lo dije.
Sintió cómo Ser Warham la cogía y la sacaba de la habitación en dirección a los baños, pero durante el trayecto mantuvo la cara hundida en el peto de metal del caballero. Gritaba, lloraba, volvía a gritar, y volvía a llorar. Los baños estaban en la otra punta del castillo, así que para cuando llegaron el agua estaría fría. La dejó en el biombo y Nagore comenzó a desvestirla. La guió hacia la bañera, o piscina, mejor dicho, y ella se metió por su propio pie. Efectivamente, el agua estaba algo fría, pero a ella no le importó. Cogió un poco de la espuma que había en la superficie del agua, y la sopló, con aire triste. Ya nada tenía sentido para ella. ¿Qué haría ahora? Primero lo enterraría, haría un funeral digno. Mucho más que el que tendría James cuando lo matase, o intentase acabar con él. Debía de hacerlo, aquello que había dicho antes le había hecho enfurecer. Había muerto, eso era lo que le rondaba la mente una y otra vez. Había muerto, estaba muerto. Estaba muerto. Ya no volvería a oírle cantar, ni a oír su voz, ni a ver esa sonrisa que tanto le gustaba. Sólo se había disculpado, y eso era todo. Ahora sí que se sentía culpable.
Al terminar el baño, las tres damas la vistieron con un vestido verde, oscuro. Se componía de un corsé con mangas largas, cosidas a la falda, que era de seda, bastante pomposa. El verde era su color favorito. Todavía no era oficial el luto, todavía no sabía de verdad si había muerto, aunque era lo más probable. ¿Pero y si el mago lo había revivido? ¿Y si nunca hubiese estado muerto? Por un lado quería volver a la habitación y saber qué sucedía; por otro, prefería seguir viviendo en la ignorancia. Sólo sabía una cosa: si Andrik estaba muerto, ella moriría, pero primero iría James. Y si no estaba muerto, huirían. Desmond les ayudaría a franquear la muralla que rodeaba la ciudad, les daría un caballo, retrasaría a James… Pero a quién quería engañar. Él estaba muerto. Había muerto entre sus manos, y antes de ello se había disculpado. Cuando se hubo vestido se puso la moneda de cobre malo que siempre llevaba al cuello. Era de cuando habían estado con el rey Salem y otros muchos reclutas en aquella búsqueda de la reina Elva. Tuvieron que cantar para conseguir dinero y poder dormir en una cama, o al menos en un sitio que no fuera el suelo de la calle. Recordaba que él había empezado a tocar, y ella, como no sabía hacer de juglaresa ni ningún cantar sobre cualquier héroe como Ser Wallace Royce, que había acabado con el basilisco de Jacksbury, o como Ser Charles Brandon, que había matado al último dragón de la región de Salsterty, le había hecho los coros. Sólo les echaron dos monedas de cobre, y encima del malo, así que les tocó dormir fuera. El rey Salem y dos de sus hijos, Alex y Erika (que eran gemelos) durmieron en las habitaciones más lujosas de la posada. James odiaba a los reyes de Valyria, y por eso tenía pensado destruir a Salem. De ahí el que tuviera su pequeña corte, que crecía a pasos agigantados, con tantos vasallos como tenía, para dar el golpe en cuanto le fuese oportuno. Era un odio parecido al que sentía Marie por James, un odio casi sin sentido. De todas formas, los padres a los que había matado el ejército de James no eran sus padres de verdad. Eran una pareja de ancianos estériles que nunca habían tenido hijos. Ella no sabía bien su propio origen, sólo recordaba aquello. Esos ancianos y el resto de sus “hijos”, unos siete niños y niñas abandonados. Por eso ella creía que sus padres también la habían abandonado. Nunca les había conocido, y ya se había resignado a no conocerles nunca.
Al final decidió dirigirse a la habitación. Pasó por el jardín interior del castillo, en el que se paró unos segundos para ver la hora que era en el reloj solar que había en el centro del jardín. Eran las seis, habían pasado dos horas desde que bajó al calabozo a recogerlo. Por el camino se encontró con Ser Jackery Smith, el caballero que había encontrado a Andrik. Venía de la habitación, y lo sabía porque estaba con un montón de ropas y vendas ensangrentadas, y el cinturón que ella se había quitado antes. Al verla, hizo una reverencia torpe, que consiguió que se le cayera dicha prenda. Le sonrió, disculpándose por su torpeza, pero ella no mostraba otro sentimiento que no fuera la tristeza. Marie se agachó y recogió su propio cinturón, y lo ató a una de sus muñecas. Esa prenda se la quedaría ella.
―Deberíais ir a la habitación de inmediato. Así lo ha ordenado el señor, Lady.
― ¿Y vos, adónde váis, Ser? ¿A la lavandería? ¿Acaso no es ese el trabajo de los pajes? ―dijo ella, con un tono monótono.
―Aaah… El maldito paje del señor… del juglar ―Se corrigió, dado que no sabía su nombre― ha desaparecido. Creo que James lo ha interrogado personalmente, él también quería encontrar al juglar, pero fui yo quien lo halló borracho, tirado en la calle, con esa herida tan fea que tiene. Qué desperdicio de ropa.
Y se marchó. Esa frase le dio esperanzas: «esa herida tan fea que tiene». ¿Significaba eso que estaba vivo? Aunque sabía que ese Ser no sabía expresarse bien. Leía mucho, sí, pero no se explicaba de forma concisa. Eso la enturbió un poco. Todavía le quedaba por atravesar un cuarto del castillo, pero lo recorrió bastante rápido. A veces corría y a veces andaba rápido, pero no se detuvo en ningún momento. Quería llegar cuanto antes. Ser Jackery le había dado esperanzas, quería saber si seguía vivo, sólo eso.
Abrió la puerta de golpe, con el corazón en la garganta, y todos giraron la cabeza hacia ella. Marie dirigió la mirada hacia la cama. Sobre ella, estaba el cuerpo de Andrik, flotando, rodeado por una neblina azulada, bastante tenue. Se tambaleó un poco en cuanto ella entró de aquella forma tan brusca, pero después se estabilizó. Al cabo de unos minutos Andrik bajó hasta colocarse en la cama. En ese momento, ella abrió la boca para decir algo, pero el mago no había acabado. Pronunció unas palabras en un idioma arcano, y de sus manos salió un halo verdoso que hizo que la herida comenzase a curarse, o más bien, a cerrarse. Que se curase era otra cosa muy distinta. De repente, entró una dama en la habitación. Era ella, su “madre”. Era la cuarta esposa de James, o quizá la quinta. No lo sabía bien. Tenía la misma edad de Marie, veinte años. Su pelo era marrón oscuro, y sus ojos se parecían un poco a los de ella, pero eran completamente distintos a la vez. Aunque en ese momento ambos expresaran el mismo miedo. Marie se puso tensa por unos instantes. No, realmente la culpa de que quizás estuviese muerto era de su madrastra Diane. Posiblemente hubiera sido ella la que le hubiese seducido. Al entrar, Desmond hizo una reverencia bastante breve, pero nadie más se inclinó ante ella. Diane se asomó un poco a la cama, para ver a Andrik más de cerca. Se giró inmediatamente hacia James.
―No estará muerto, ¿verdad? ―Él no respondió― ¿Está muerto? ―volvió a preguntar, con el llanto a flor de piel.
En ese momento, Marie se lanzó a por ella, cayendo sobre la cama.
― ¡Cállate, estúpida! ¡Si está muerto es por tu culpa! ―gritó, mientras el mago pegaba un salto para esquivarlas. Empezaron a gritar y a rodar sobre la cama, hasta que finalmente cayeron al suelo― ¡No tienes derecho alguno a llorar por él!
James ordenó a Desmond que las detuviera, y este se lanzó a coger a Marie, que era la que en ese momento estaba arriba. Ella se sujetó a Diane con fuerza, clavándole las uñas, mientras esta se revolvía en el suelo, gritando que la soltase. Marie la mordió en el cuello, y en ese instante, Desmond consiguió liberar a Diane. Sostuvo a Marie por la cintura.
―No lloraba por él. No estaba llorando. Y tenme más respeto.
― ¡Soltadme, Desmond! ¡Debo acabar con esa furcia! ¡Soltadme ahora mismo, os lo ordeno! ―gritaba Marie, revolviéndose entre sus manos con cada vez más fuerza.
―Cállate. Ser, sacadla de aquí de inmediato ―dijo James, con la voz serena, pero los ojos llameantes. El jefe de la guardia asintió y sin esfuerzo salió afuera con ella. La depositó en el suelo cuando estuvieron a una distancia prudente de la puerta, pero se seguían oyendo los gritos de Diane, indignada. Luego, se oyó la voz de James en un grito que hizo saltar a Marie, y después, solo se escuchó el silencio. Ella se calmó un poco, pero Desmond puso sus manos cogiendo los brazos de la chica, por si acaso. Marie temblaba, seguía agitada, roja, furiosa. Diane no tenía derecho a llorar su muerte. No era digna de aquello.
―Niña, explicadme qué ha pasado. Y tranquilizaos ―pidió el hombre que la sujetaba. Ella no habló―. Venga, vayamos al jardín.
Se dirigieron hacia el patio interior, y una vez allí, se encontraron con las damas de Marie. El capitán de la guardia les dijo que buscaran a tres soldados y dos guardias que custodiasen la puerta de la habitación, y las chicas desaparecieron entre risitas. Desmond la llevó hasta un banco y la sentó. Después, él se puso a su lado. Ninguno de los dos dijo nada, sólo se oían a algunos pájaros y el agua de la fuente. Estuvieron un buen rato así hasta que ella comenzó a llorar. Él la rodeó con un brazo, intentando consolarla, y Marie se tapó la cara. Ella misma se sentía insoportable, llorando cada dos por tres. Eso no era lo que la habían enseñado, a ella la habían educado diciéndola que debía de mostrarse fuerte siempre, y no debía de llorar nunca. Y ahora estaba derramando lágrimas por cada cosa que le decían. Pero es que se le había juntado todo, la posible muerte de Andrik, Diane y su historial, el carácter de James… Y no podía mantenerse fuerte por más tiempo, necesitaba desahogarse. Después recuperaría la compostura.
―Ella le dejó ciego. Fue ella ―consiguió decir, mientras seguía llorando.
― ¿Eh? ―dijo el hombre, sorprendido.
―Por su culpa perdió la vista. Ellos ya se conocían de antes ―siguió Marie. Tenía que contárselo a alguien. Tenía que decir la verdad, una verdad que James no sabía―. Se querían. Intentaron huir, y los padres de ella la descubrieron ―Había sucedido hacía bastante, pero ese era el motivo por el que Diane había acudido a él―. La idiota de ella dijo que le había intentado raptar, y como castigo, le quemaron los ojos. Ella tiene toda la culpa y ningún derecho a quererle. Esa soy yo, y no ella. Deberían de cortarle la cabeza a ella, y no a mí, o a él. Ella tiene toda la culpa. Ella, ella, ella… ―dijo, volviendo a llorar como una loca. Desmond se quedó callado, de piedra. Él no sabía nada de aquello, y por lo tanto se había llevado una sorpresa. El caballero siempre había pensado que ella, la señorita Diane, era una dama honesta donde las hubiera, que era correcto protegerla, y que debía de mantener su honor tan alto como el de su señor esposo. Por un lado, no sabía se creerse aquello, y por otro, no hacía más que maldecirse por haberlas separado. Aunque, si hubiese dejado que siguieran peleando, habría alguien realmente muerto en la habitación. Y eso le recordó que debía de decirle algo.
―Él no está muerto, mi dulce dama ―le susurró el caballero. La quería como a una hija, así que no pudo ocultárselo―. El plan de vuestro padre era haceros creer que estaba muerto. El mago lo enfrió un poco, y ahora lo estaban durmiendo para que cuando llegaseis estuviese aparentemente muerto. Él quiere alejar al juglar de vos…
De nuevo, se hizo el silencio. Marie dejó de llorar. Al principio, creyó que era falso, tan solo una mentira piadosa, de modo que le miró, interrogante, con los ojos rojos a causa del llanto. Él negó con la cabeza, y ella sonrió, volviendo a llorar, aunque esta vez era de alegría. Se levantó y se secó las lágrimas con la manga del vestido. En ese momento, Elvira apareció en el jardín, con el pelo negro suelto. Le dijo a Desmond que los guardias y los soldados ya estaban en la puerta, guardando la habitación. Ya no hacían falta, pues Marie parecía haberse olvidado de su madrastra. Pero él seguía pensando en lo que le había contado sobre Diane. Si aquello era cierto, debía de contárselo a James, mas sabía que si lo hacía, Diane moriría. Y él no quería condenar a una mujer. Estaba en un dilema moral. Mientras, Marie estaba bailando con Elvira, riendo, alegre. Su dama no comprendía a qué se debía aquella energía, pero bailó con ella, girando sin parar, pegando saltitos, con una gran sonrisa. Lady Bubied estaba feliz, delirando, parecía otra persona distinta. Estaba vivo, ¡estaba vivo! No se lo creía, pensaba que estaba delirando, pero era real. Andrik estaba vivo y lo estaba celebrando. Cuando se cansó un poco, soltó a su dama, que se fue en dirección a la cocina, y se sentó junto a Desmond.
¿Qué os ocurre, ser? ¿No os alegráis? —preguntó, casi sin aliento.
—Lo que me habéis contado sobre Diane… James no debe saberlo. ¿Lo habéis entendido? No debe saberlo, nunca.
Se levantó y desapareció. Estaba un poco preocupada, pero en aquel momento sólo pensaba en reunirse con él, con Andrik. Se dirigió a la habitación, y encontró a los guardias. Los soldados no estaban. Pronunció su nombre y unos cuantos títulos y las puertas se abrieron ante ella. Diane ya no estaba en la habitación, sólo estaban James y el mago hablando en una esquina. Ambos se giraron en cuanto entró, y James se dirigió hacia ella con rapidez.
—Marie… vete —dijo mientras la empujaba a la salida.
¿Marie? ¿Dónde estás? —dijo Andrik, incorporándose en la cama.
Su corazón dio un vuelco en cuanto oyó su voz. Esquivó a James y se lanzó hacia la cama. Lo abrazó con fuerza y él la rodeó con sus brazos, casi sin comprender nada. El mago salió rápidamente, lo que provocó que James soltara una maldición. Lord Bubied se acercó a ella y les separó. Su plan se estaba yendo al garete. Le dio un fuerte empujón que hizo que se estrellara contra la pared.
—Vete de aquí —sacó la espada que llevaba escondida entre sus ropas y apuntó hacia el juglar—. Vete o le mato, y de verdad esta vez.
Ella no se lo pensó dos veces. Se abalanzó contra su padre y lo tiró al suelo. Intentó quitarle la espada, pero él la aferraba con fuerza. Le mordió la mano, y entonces la soltó. Se levantó y se subió a la cama, poniendo tras de sí a Andrik. Ahora lo estaba apuntando a él.
—Eres un… un… Eres un cretino. ¡Y tu esposa una idiota! —tiró la espada lo más lejos que pudo, y se agacho hacia Andrik—. Venga, vámonos.
Le cogió de la mano y lo ayudó a ponerse en pie. Por suerte, estaba vestido, así que corrió hacia la puerta. De repente apareció una daga clavada en la puerta, casi en la mano de Marie, que intentaba abrir el pomo. La había lanzado James, que había recuperado su espada. Se acercó a ellos.
—Si os atrevéis a abrir la puerta, os ensarto.
Ella abrió la puerta y la cerró de golpe. Vio la espada atravesar la puerta de madera. James la sacó y salió. Los guardias se quedaron como pasmarotes, sin saber qué hacer. El Lord corrió tras ellos hasta que los acorraló en una esquina. En ese momento Andrik se puso entre ellas y James, o su espada.
—No pienses que vas a tocarla —dijo, con una voz desconocida para Marie.
—Y me lo vas a impedir tú, un juglar ciego ―le retó James, con aire burlón.
Alzó su espada, y justo cuando la bajó, al cerrar ella los ojos y apretar más su mano, se oyó un ruido metálico. Al abrirlos, vio a Desmond, con su pelo canoso, interponiendo su espada a la de su señor.
—He preparado vuestro caballo, señora. ¡Corred! —dijo el jefe de la guardia.
—Mentecato, ¡aparta! —rugió James, haciendo más fuerza.
En ese instante, fue Andrik el que tiró de ella, corriendo hacia cualquier lado. Él solo se guiaba por el olor. Acabaron llegando de esta forma a las cuadras, donde Marie vio a su caballo. Se subió ella primero y después ayudó a Andrik a montarse. Ella agitó las riendas y huyeron del castillo, y después de la ciudad. No quería volver y no lo haría, porque sabía que si lo hacía morirían de verdad, como él le había dicho antes.

Natalia Suárez-Bustillo. 3º E.S.O

lunes, 31 de octubre de 2011

UNAS VACACIONES GENIALES

Hola soy Carla y me voy a hacer un viaje sorprendente. Me voy a Asia, un lugar maravilloso. Ya vamos de camino en un bugati, hemos parado a comer y nos han servido un plato de lomo con patatas fritas y de postre a mí me pusieron un helado de chocolate y a mis padres un café. Yo ya he terminado, pero mis padres se han quedado hablando; así que me he ido a una tienda que había al lado y he visto una cosa que me ha encantado: una ranita en una charca. Le pedí a mis padres que si me lo compraban, pero me dijeron que no. Menos mal que me traje un dinerillo de mi hucha y mis padres no lo saben. Me la compré y me lo escondí en la maleta. Mis padres ya han terminado de hablar y vamos al coche; pero, nos hemos cogido un poco de comida para no tener que parar otra vez. Nos hemos cogido una sandía porque a mí no me gusta el melón. Por fin hemos llegado , creíamos que íbamos a tardar más, así que nos ha sobrado toda la comida, pero nos lo vamos a tomar para cenar. Ahora vamos a alojarnos en el hotel ¡a ver si lo encontramos! Ya hemos encontrado y también nos han dicho la habitación es la 318 , está bien por dentro yo me he quedado con la cama individual y mis  padres la cama de matrimonio. Estamos deshaciendo la maleta y de repente, se me ha caído la figurita de la ranita en la charca. Me han descubierto el dinero y se me ha roto la figura y al recogerla me he cortado. Me sale un poquito de sangre pero me han dicho mis padres que no pasa nada. Hemos salido a comer lo que habíamos comprado en el viaje, fuimos a una depresión muy grande y nos hemos encontrado con un montón de basura, la mayoría eran latas de guisantes. Recogimos toda la basura que había y la tiramos a un contenedor. Terminamos de comer y nos fuimos en el bugati a casa y aquí acaba mi viaje. Adiós.
Diana Fernández Calvo. 1º E.S.O 

jueves, 27 de octubre de 2011

¿QUIÉN ERES? POR FAVOR, NO ME DIGAS LA VERDAD

Héctor y yo somos mejores amigos. Yo se lo cuento todo y él me lo cuenta todo. Por ejemplo, el otro día me iba a contar un secreto muy grande según él, a la vuelta del colegio. Pero justo cuando me lo iba a contar, nos tuvimos que separar porque teníamos que ir cada uno a nuestra casa.
-Hasta mañana- nos dijimos el uno al otro.
Al día siguiente me levanté queriendo ir al colegio para que me contara el secreto. Así que, me puse a desayunar muy rápido para llegar lo antes posible.
Sonó el teléfono y mi madre se levantó a cogerlo. Al colgar, gritó:
-¡Oh, Dios mío! ¡El primo Quique ha desaparecido!
Quique es mi primo. Vive muy cerca de mi casa. Y también es el mayor enemigo de Héctor.
Cuando fui al colegio, Héctor no había venido.
Ah, una cosa que no me gusta nada de Héctor: tiene un hermano pequeño, de la edad de mi hermano, de hecho son amigos y ayer se quedó a dormir en su casa; y otro mayor, de 17 años al que tiene casi esclavizado pues se lo hace todo: si los deberes son difíciles, se los hace, si su cuarto está feo, se lo ordena. Y no me gusta que lo consiga todo sin esforzarse.
Al día siguiente, sábado, mi madre pensó que mi hermano se quedaría un día más. Llamó, pero no estaba en casa de Héctor. También la madre de Héctor le contó que creía que ya le habían recogido, y también le contó que su hijo mayor tenía gripe. Entonces todo apareció en mi cabeza: Quique tenía gripe un día antes de desaparecer. Es el mayor enemigo de Héctor. ¡Claro! El martes se enfadaron los dos. Y mi deducción es esta: Héctor le dijo a su hermano que raptara a Quique. Éste le contagió la gripe. Mi hermano, al ir a casa de Héctor, supo lo sucedido y le raptaron a él también mientras era horario de colegio, y por eso no vino.
Un rato después, fui a casa de Quique. En la ventana había un pelo. Para hacerme si fuera un detective-científico, me dirigí a mi casa para averiguar el ADN del pelo. No había nadie. De repente, una persona vestida de negro y con la cara tapada, me atrapó.
Lo siguiente que recuerdo es que estaba en un sótano o algo así. ¡Estaban Quique y mi hermano! Luego le dije al anónimo:

-¿Quién eres? Por favor, no me digas la verdad.

Estaba casi llorando sólo de pensar que era mi mejor amigo. El enmascarado se quitó la máscara y…
No era Héctor. Era su primo mayor, que estaba gastándonos una broma. Resulta que todo lo habían planeado para darme un susto.

Jimena Alcalá Bautista 1º ESO