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jueves, 29 de enero de 2015

Nelson y ...Eleonora


A partir del texto de Galeano, e., El libro de los abrazos, Madrid, Akal, 1992, p. 183, los alumnos de 2º de E.S.O. han escrito su final. Escribo el texto que dicté y a continuación sus finales.
Disfruta de la lectura...
Un día Nelson conoció a Eleonora. Ese día, el día del descubrimiento, cuando por primera vez vio a esa mujer, una violenta alegría lo atropelló y lo dejó bobo. Entonces quiso decir alguna de sus frases brillantes, pero se le aflojaron las piernas y se le enredó la lengua y no pudo más que tartamudear ruiditos.
La bombardeó con flores. Le enviaba flores a su apartamento en lo más alto de un alto edificio de Río de Janeiro. Cada día le enviaba un gran ramo de flores, flores siempre  diferentes, sin repetir jamás los colores ni los aromas, y abajo esperaba. Desde abajo veía el balcón de Eleonora y desde el balcón ella arrojaba las flores a la calle, cada día, y los automóviles las aplastaban.
Y así fue durante cincuenta días. Hasta que un día, un mediodía, las flores que Nelson envió no cayeron a la calle y no fueron pisoteadas por los automóviles. Ese mediodía él subió hasta el piso último, tocó el timbre y la puerta se abrió.
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Pero se encontró con la persona equivocada, un chico rubio de ojos claros. Nelson le preguntó dónde estaba Eleonora. El joven le dijo que ella le acababa  de vender el piso porque se iba a mudar a la otra punta del país. Nelson sin pensarselo dos veces salió corriendo al aeropuerto. Y allí, sin aliento fue buscándola en medio de toda la muchedumbre gritando su nombre y justo en el último instante la vio subiendo al avión, había llegado demasiado tarde y sabía que tenía que dejarla marchar. Así que justo antes de que el avión despegara Nelson gritó con todas sus fuerzas: "Eleonora te amo".
MARÍA SOLERA. 2º E.S.O.
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Era Eleonora con las flores de Nelson en la mano. Dijo con enfado que le dejara de enviar flores porque tenía alergia y que ya tenía novio. Entonces, Eleonora cerró de un portazo. Cuando Nelson bajaba, se encontró con el novio de Eleonora. Este le preguntó que si era el que enviaba las flores todos los días a su mujer, y Nelson salió corriendo como una bala y le perdió de vista. Desde ese momento, se le hizo imposible conquistar a Eleonora. Y se fue a probar suerte con otra mujer.
EZEQUIEL GARRIDO. 2º E.S.O.
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Al abrir la puerta se encontró a Eleonora, desangrándose en el suelo y al mirar por la terraza vio cómo un hombre salía de su casa, se acercó a Eleonora y le dio la vuelta. De repente se despertó sudado en su cama y se levantó a tomar un vaso de agua y en la mesilla del salón encontró el ramo de flores que en el sueño había llevado a Eleonora. Se asustó y empezó a pellizcarse para intentar despertarse, pero se dio cuenta de que no era un sueño, corrió al baño a lavarse la cara, se vistió y fue directo a la casa de Eleonora.
Llamó al timbre y salió una viejecita, él le preguntó si allí vivía una tal Eleonora, ella le contestó que no. Fue entonces cuando se dio cuenta de que esa chica era una persona inventada por su mente, decidió irse a casa y pensar qué hacer con lo ocurrido, pero fue cuando por casualidad chocó con una chica preciosa llamada Linda.
Aunque, él nunca se dio cuenta, Linda era otra chica imaginaria, como muchas otras que siempre acababan igual, y él imaginaba a una nueva.
BEATRIZ BERDUGO 2º E.S.O.

domingo, 25 de enero de 2015

Relatos absurdos con sentido, con palabras al revés o inventadas.


Ayer al llegar a clase algo me resultaba extraño, cuando pasaba al lado de gente hablando hablaban raro. De repente, me acerque un poco más a unos y descubrí que hablaban...¡al revés ! Decían cosas como: ALOH EUQ LAT, o NEIB Y UT. Luego me acerqué a otros y decían: ayer tenía tal resfriado que se me naricerró la nariz y otro: ayer no pude dormir porque un gato estaba cantaullando. Justo sonó el timbre y me fui a clase. Teníamos clase de inglés y la profesora escribió en la pizarra: yo me voy a Madriz y a Cadid, leí la frase y dije : ¡¡desde cuándo se escribe así!! Toda la clase me miró y me decían ¡¡ES EBIRC SE ISA ECAH OHCUM!! Qué significaba: se escribe así hace mucho. Sonó el timbre para ir a segunda hora, lengua, la profesora nos pidió que buscarlos definiciones en el diccionario. Nos dijo que buscáramos: televisión, ojo, ducha, sonrisa y zapato. Y encuentro televisión: objeto donde se guardan fotos. Y sigo buscando, zapato: coche de los pies. Y vuelvo a gritar: ¡¡esto está mal!! Vuelve a sonar el timbre. Así pasaron hora tras hora, clase tras clase. Al llegar a casa mi familia también hablaba raro. Luego fui a baloncesto y también mi entrenador y mis compañeras hablaban raro. Me acosté pensando si esto era un sueño, una pesadilla, la realidad o qué. Al día siguiente al llegar al instituto todos me estaban mirando y me dijeron que era una broma y habían colaborado todos: mi familia, mi entrenador, mis compañeras... Ya caí eu ayer fue 28 de diciembre día de los inocentes y la directora y la jefa de estudios este año habían sorteado a quién de todo el instituto le hacían una broma y me había tocado a mí. Fue una buena broma.

Sara Más. 1º E.S.O.




Había una vez un bebé que era huérfano. Su madre lo dejó en el orfanato porque ella pensaba que se iba a morir porque tenía una enfermedad. El padre del bebé se había muerto en un accidente manejando el coche. Pasaron unos años y el bebé ya había crecido, él tenía unos diez años para cumplir los once dentro de poco. El niño le preguntaba cada día a la señora del orfanato quién era su mamá y por qué lo había abandonado. La señora le dijo que su mamá era muy guapa y lo había dejado allí porque ella tenía una enfermedad y podía morirse. Un día el niño le dijo a la señora que se iba a dar una vuelta por el campo, de repente el niño vio algo muy raro que estaba tirado ahí, se acercó y miró que era, era un arma río que tenía una venticuarto, una mesiárbol y un campocasa. Al niño no le dio importancia y lo dejó ahí y siguió caminando.

Sherlyn Chimai. 1º E.S.O.

domingo, 23 de noviembre de 2014

LOS MICRORRELATOS DE 1º DE E.S.O.

Ignacio Melendo
Un general se va a la guerra y promete a una mujer que se casará con él. El general le da un anillo a la mujer diciendo:
"Si no me caso contigo el 1 de noviembre ven y mátame". 
El general se olvidó de la mujer y el 1 de noviembre desapareció la mujer y el general y lo único que se encontró fue un anillo.

Blanca Martínez
Estaba allí reciente y solo. Lo único que quería era compañía, que alguien le arrancara de la madera fría.
Pasaban los años pero él seguía ahí tan mohoso y asqueroso como siempre.
Debía tener ya casi 40 años cuando el mismísimo profesor lo quitó de donde lo dejó ese 20 de mayo.


Lucía López
Otra vez, la puerta estaba abierta . Estaba segura de haberla cerrado. Me dirigí rápidamente a la  cocina. En el cesto de la fruta faltaban piezas. ¡Cómo era posible! Me di la vuelta y le vi, al conejo ¡Mañana te compro una jaula nueva!

Klaudia Moles
El sol se  escondía  tras las  ramas, cuando ella revoloteaba entre  las flores  en busca de algún bichejo  distraído, hacía  semanas   que no  comía y ahora que se había  acabado el invierno podía salir de su nido, se oyó un gran disparo en el bosque y la golondrina cayó herida, haría falta magia para que volviera a la vida.
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¡Corred siete enanitos, corre cenicienta, corred hadas, corred piratas, corred bosques encantados, corred libres mariposas, corred malvadas brujas ,corred pociones mágicas y corred dulces sueños!... que con este cuento nos vamos a la cama.





domingo, 16 de noviembre de 2014

Palabras furiosas, amantes, neutrales, tristes, mágicas


Las palabras nos ayudan a expresar nuestras emociones como la furia,el odio cuando me enfado con mis hermanos ,la ira al enojarse... Pero también hay palabras bonitas y mágicas que al juntarlas son preciosas: el beso del novio, la vida con amor, los regalos de navidades o los cumpleaños en el paraíso... Pero también, están las tristes,que esas me dan ganas de llorar : la soledad o el abandono, el maltrato... Y las que no significan nada como: hoja, lápiz, papel..
LUCÍA LÓPEZ


En un lugar de este mundo, habitaba una tribu, que decían que una historia  literaria se disfruta, cuando tus amigos y un enemigo  tuyo  comen cookies en la cama, en un sofá o encima de la mesa.

Los profesores en los colegios usaban la pizarra y el boli para escribir una historia cada uno de los alumnos,  era como un examen pero no podía estar suspenso.
El libro era sagrado, quien lo maltrataba caía  bajo la maldición... de que una bruja roñosa, cuyos poderes consistían en robarle la felicidad de los humanos porque cuando venía el buen tiempo cogía un gran enfado y lo que antes era alegría después era: injusticia, robo y pobreza.Y para poder librarte de la maldición debías entregarle tu amor dándole un beso con cariño y una caricia.

KLAUDIA MOLES 

Las palabras sirven para expresar cómo estás. Si por ejemplo tú dices: tristeza, depresión, soledad, melancolía o desesperación se sabe que estás triste Pero si tú dices odio, desprecio, enfado, venganza o ira, se sabe que estás enfadado. Sin embargo, si tú dices pintura, papel, hoja, tijeras o lápiz, no significa nada, no expresa como estás. Pero ¿y si tú dices Navidad, sueño, Nochevieja, Nochebuena o Reyes?
SARA MAS 

En un país de cuyo nombre no me acuerdo, nunca se cuentan las historias enfadados, rabiosos, vengativos ni por supuesto decepcionados porque si no acabamos todos llorando. Se cuentan con felicidad, así las historias son de brujería, hadas, abrazos y duendes. No hace falta tener un papel y un bolígrafo para contar una historia, hace falta tener IMAGINACIÓN.
LUCÍA HERNÁNDEZ GIL

lunes, 6 de octubre de 2014

Jugando con las palabras en 1º de E.S.O.

Inventa una historia, de no menos de quince líneas y en no más de 45 minutos, en la que aparezcan las siguientes palabras: arboleda, paraíso, lentejas, abuelos, aquí, hipopótamos, salud, hablando, reino, amistad, encierro, soldado, pobre, antiguo, cercano, no, puede, llegada, pueblo, leyenda.

Pedro Ortiz. 1º C
El otro lado de la luz
Me llamo Frank aunque mi único amigo me llama Frik. Mi amistad con Josh es extraña. Josh no es un niño normal, ni un soldado del rey, no es pobre, ni tampoco rico, solo es feliz. Josh es un alma perdida en nuestro mundo, sí como un fantasma, por así decirlo. No es malo como lo describen mis abuelos. Lo conocí con cinco años. Estaba en una arboleda y entonces le oí gritar fui a ver qué pasaba y cuando llegué a donde estaba dejó de gritar y sonrió. Siempre le he dicho que quiero ir con él a su reino pero él me dice: “Frik el otro lado de la luz es difícil de ver, solo llegarás a él si…” Y no me dice lo último.
Yo creo que si me encierro en mi cuarto y pienso… sabré la verdad, puede que se trate de un portal antiguo, cercano a mi casa, o que esté en mi pueblo.
Aquí en la tierra no puedo ver a Josh. Josh dice que mi abuela parece un hipopótamo. Josh y yo siempre estamos hablando, saco el tema de su mundo y se va. El es una leyenda o eso dice, estornudo y le dije: “salud”.
Me fui al pueblo y entonces Josh me dijo: ¡¡¡ Cuidado !!!
Vi un coche acercarse rápido a mí y después, vi, una luz. Y vi a Josh esperándome, llorando. Escuché a mis padres gritar y a una ambulancia pero solo quería cruzar al paraíso con Josh,

AL OTRO LADO DE LA LUZ.

Diego Orive. 1º C
El próximo fin de semana iba a visitar a mis abuelos, ya que mis padres se iban con unos amigos de Quito (capital de Perú) al Reino Unido.
Yo, el sábado trece de octubre, iba a ir con mis abuelos al paraíso animal, al zoo. El viernes me dejaron en su pueblo. La llegada fue apacible ya que el paisaje me encantaba. Mis padres se fueron nada más llegar  y yo  degusté las ricas lentejas de mi abuela. El pueblo era muy antiguo y tenía mucha curiosidad por saber lo que había allí. Vimos un pobre soldado y nos contó una leyenda un poco aburrida de la procedencia de esa pequeña aldea que mis abuelos no recordaban o no sabían. Al llegar a su casa, estilo americano, me senté en una arboleda de olivos a escribir a Miguel, una amistad que había hecho en el colegio y que aún conservaba.
Al día siguiente, salimos a las 11 de la mañana hacia el zoo. El camino fue tedioso ya que había atasco y tardamos algo más de lo previsto. Al llegar,  tras hacer 25 minutos de cola, entramos y vimos un animal que me llamó mucho la atención: el hipopótamo, un animal grande, robusto y muy pesado. Un señor que provenía del Congo nos dijo que era el animal más peligroso de África.  Luego me acerqué a una máquina expendedora de bebidas ya que estaba sediento y me dijo el aparato: “No puede comprar”. Resultaba que estaba rota. Yo andaba de aquí para allí buscando a mi abuelo que había ido a comprarme una Fanta.
Después de beber, nos acercamos a ver los elefantes. Había dos, uno de ellos tenía problemas de salud.

Ya en casa de nuevo terminé ese día fascinante hablando con mis abuelos. Y ya en la cama me acordé del cuidador de animales, que decía: “ya encierro yo a los gorilas”, quién fuera cuidador de animales.

Carlota Atela. 1º C

Hoy vamos a pasar el fin de semana en casa de mis abuelos. Mientras en el coche estábamos hablando de las ricas que hace mi abuela las lentejas, puede que esas lentejas sean más pequeñas, pero están riquísimas. A la llegada del pueblo vimos a mis abuelos en la puerta esperándonos. Cuando nos bajamos del coche les dimos dos besos y entramos en la casa era bastante bonita, a mí me gustaba mucho ir, también porque tengo una amistad desde hace muchos años con Sergio, un niño de allí del pueblo. Cuando terminé de comer fui a buscar a Sergio, le dije que había en el bosque un sitio muy bonito con sus arboledas. ¡Vamos, era un paraíso! Sergio le puso al bosque el reino del hipopótamo, cerca había un castillo con un soldado en la puerta de escultura. Sergio me dijo que aquí en el castillo uno de los sirvientes era pobre y por eso trabajaba sirviendo al rey. Por eso le conté yo una historia que me contó que mi abuelo empieza así: hace muchos años vivía un rey y una reina con sus tres hijas, el rey le dijo a uno de sus trabajadores. –Si no puedes ir a por frambuesas al río, te encierro con los leones, por eso el trabajador iba peor de salud pero al rey le daba igual. Por eso dice la leyenda que si cada cuatro años no vas al río a por frambuesas te pondrás enfermo.

Lucía Hernández. 1º C
El día después de reyes toda la familia fuimos a comer a casa de los abuelos. Cuando llegamos allí estaban el abuelo y la abuela cocinando unas lentejas, a todos nos encantaban las lentejas pero sobre todo como olían, parecía un paraíso . Entre todos pusimos la mesa: 
-¿Dónde están las cucharas ?- preguntó mi hermano. 
- Aquí - le contestó mi padre.
Nos sentamos a comer, estábamos todos hablando de que nos habían regalado. 
-Abuelo, cuenta algunas de tus historias. 
- Vale, pero no me interrumpáis y escucháis todos: 
Érase una vez, en un valle muy cercano, no, puede que lejano, un pueblo muy antiguo, tranquilo con un rey, con una salud estupenda. 
Un día el rey puso un cartel: 
"Busco a un soldado inteligente y hábil, para ello deberá pasar unas pruebas, las cuales empezarán mañana. En el castillo". 
               Firmado: el rey 
Al día siguiente, fue la llegada de muchos soldados de todas partes con sus caballos, armaduras, espadas ... pero había uno en especial que no tenía de nada parecía pobre . La primera prueba consistía en atravesar una arboleda  de un extremo a otro y llegar antes del atardecer, en esta prueba se eliminaron los que no sabían orientarse y los más débiles, pero el hombrecillo seguía en pie . Todo la gente hablaba de él, de cómo podía seguir con lo débil y pobre que era. Ese chico se llaman Juanjo. Venía de una familia del Norte, pero era muy listo y apreciaba mucho la amistad. Las siguientes pruebas las pasó sin esfuerzo; cruzar un río llenos de hipopótamos, la prueba del encierro que consistía en permanecer encerrado sin comer ni beber hasta que uno se rindiese . Ya sólo quedaban dos dos, Juanjo y otro caballero. La última prueba consistía en contestar una pregunta, una pregunta que Juanjo acertó. Juanjo fue soldado durante muchos años, el mejor del reino. Dice la leyenda que todavía siguen llegando soldados para intentar superar las pruebas, pero nadie lo ha conseguido con su destreza.
- ¡Abuelo , me ha encantado ! 
Todos aplaudimos ¡nos había encantado! 


Sara Mas. 1º C
En verano, hicimos un viaje con mis abuelos en barco por el Caribe, a una isla que decían que era un paraíso. Ellos fueron hablando todo el camino sobre la isla y decían que era muy agradable, que el agua era cristalina y que había tiburones. Decían que era una isla desierta y que sólo podían ir barcos. Esa noche hubo una horrible tormenta y mi abuelo nos dijo:
-Puede que no lleguemos a la isla y naufraguemos, poneos los chalecos salvavidas y coged provisiones.
Efectivamente el barco naufragó. Se chocó con una roca cerca de la orilla y conseguimos llegar nadando. A la mañana siguiente miramos las provisiones que teníamos: una lata de lentejas precocinadas, una barra de pan mojado y una manzana. Esas eran nuestras provisiones.
-Pero aquí en la isla, dijo mi madre, hay cocos y plátanos y podemos comer a base de eso hasta que alguien nos rescate. Por ello mi padre y yo, nos adentramos en la arboleda a buscar comida para sobrevivir. Allí había un  lago y en él había pájaros e hipopótamos. Yo vi al fondo un pico, como el de una torre. Se lo dije a mi padre pero él no me creyó porque no lo veía. Así que esa noche me adentré en la isla y descubrí un reino dividido en pueblos que estaban todos cercanos entre sí, y yo me colé en el pueblo más cercano. Allí hacían algo muy curioso en las fiestas de ese pueblo. Hacían encierros y el alcalde contaba cada día una leyenda al pueblo. Pero había una cosa mala. Había gente a la que no le gustaba eso y se rebelaba contra el alcalde. Sobre todo era gente pobre, no sé por qué, y los soldados tenían que arrestarlos a todos y meterlos en la cárcel. También me fijé en que el palacio era muy antiguo y se caían trozos de pared de vez en cuando. A la llegada al pueblo hice amistad con muchos niños que me contaron una cosa horrible: allí no había medicinas y el rey tenía muy mala salud y pronto moriría, pero justo en ese momento oí unas voces que decían: ¡Sara, Sara, Sara!.  Era mi padre despertándome y diciéndome que era viernes y que tenía que levantarme porque si no, no llegábamos a la ruta.